25 de noviembre: raíces de valentía y flores de resistencia

Omaira Cifuentes

Directora Maya Tejedores de la Tierra

25 de noviembre: raíces de valentía y flores de resistencia

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, una fecha que me invita a pensar en mis orígenes, en la historia de mi madre, y en tantas mujeres que han tejido con su esfuerzo y amor los cimientos de nuestras vidas.

Mi madre es una mujer trabajadora, luchadora y muy valiente. Tiene un gran espíritu y un sueño claro: que sus hijos tengan una vida bonita. Sin embargo, ella no pudo estudiar, porque mi abuelo decía que "las mujeres solo aprendían a leer para escribirles cartas a los novios". Qué cruel resulta recordar esas ideas que marcaron a tantas generaciones de mujeres, en una sociedad de visión corta, donde a menudo se les negó la oportunidad de elegir su propio camino.

Cuando hablo de la huerta urbana, no puedo evitar pensar que la naturaleza es femenina. Tal vez por eso somos las mujeres quienes más buscamos cuidarla. En la localidad de Chapinero, las cifras lo confirman: cerca del 85% de las huertas urbanas están al cuidado de mujeres. Mujeres que, además de cultivar la tierra, cuidan a sus familias, a sus mascotas y hasta a sus vecinos.

En estos espacios verdes florece el amor, la solidaridad y la fuerza femenina. He conocido mujeres maravillosas que hacen de la agricultura urbana una forma de vida y de resistencia:

Está doña Cecilia, adulta mayor, que sube tres pisos todos los días para cuidar su huerta en la terraza. Claudia, que dedica su tiempo libre a motivar a sus vecinos para mantener viva la huerta del parque. Eva, que cultiva mientras cuida amorosamente de su hija con una condición mental. Tatiana, que habla de la huerta del campus universitario con la ternura con la que se habla de un hijo. María, que antes de irse de vacaciones busca quién cuide sus plantas. Ascensión, que aun con lluvia y frío no permite que su huerta se vea descuidada. Elisa, que en su minihuerta cosecha ingredientes para preparar deliciosos platos familiares. Y doña Elvira, que tiene una huerta sobre la terraza de un edificio en pleno Chapinero y la mima cada noche.

También está Alicia, que camina largas horas para vender sus productos y cuida árboles tan altos que necesita una escalera para cosechar sus frutos.

Cada una de ellas —las que nombro y las que no— representa a esas mujeres invisibles pero esenciales, que con sus manos y su corazón hacen posible una ciudad más hermosa y sostenible.

En este 25 de noviembre, mi homenaje es para todas ellas: mujeres como mi madre, valientes, silenciosas, trabajadoras y llenas de vida, que siembran esperanza donde antes solo había cemento. Porque sin ellas, simplemente, la ciudad no florecería.

Maya Tejedores de la Tierra es una organización interesada en el desarrollo y el progreso de la Agricultura Urbana en Bogotá.